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martes, 15 de abril de 2008

Institución vs institución penitenciaria.


SANTIAGO (101) 2003
PSICOLOGIA
Yarlenis Mestre Malfrán
Institución vs institución
penitenciaria: Reflexiones
teóricas desde la
metodología de los procesos
correctores comunitarios
Resumen
Se realizó una revisión bibliográfica de nociones y conceptos
teóricos relativos a la categoría Institución contrastándola con la
realidad y particularidades de la Institución Penitenciaria en
Cuba (plasmada no solo en sus documentos oficiales, sino como
fruto de la observación de este contexto), todo ello con la
intención de efectuar una reflexión crítica, fundamentalmente
desde los aportes teóricos de la metodología de los procesos
correctores comunitarios.
El análisis y reflexión-encuadrados desde la Metodología de los
Procesos Correctores Comunitarios-en torno a ciertos conceptos
y nociones teóricas relativas a la Institución, contrastadas con
algunas particularidades de la Institución Penitenciaria nos
convoca a una obligada y primera interrogante:
¿Qué implicaciones tiene hablar de Institución en el ámbito
de los Procesos Correctores Comunitarios?
La primera de las implicaciones tiene que ver, a mi juicio, con
el planteamiento desde nuestro Proyecto Social(y asumido por
esta nuestra metodología de Intervención Comunitaria) de un
sujeto ideológico deseado, con altos niveles de autonomía y
posibilidades de transformación, lo que supone el abordaje de
los diferentes espacios de relación y constitución del sujeto
como tal, de los cuales no quedaría excluido en lo absoluto el
espacio institucional, el que ha sido definido desde sus aspectos
funcionales como susceptible de “proporcionar
representaciones comunes y matrices identificatorias...
proponer objetos de pensamiento que tienen sentido para los
sujetos a los cuales está destinada la representación y que
generan pensamientos sobre el pasado, presente y el porvenir,
indicar los límites y las transgresiones, asegurar la
identidad...”1.
Resulta evidente entonces que la Institución en tanto realidad
social y psicológica, deviene un espacio por excelencia de
construcción de subjetividad, la institución instituye
significados, representaciones, códigos compartidos y recreados
por los sujetos que están insertados en la misma.
Por ende, si somos consecuentes con el compromiso profesional
de articular procesos correctores de la subjetividad social e
individual -emergentes de un Imaginario Social que pauta los
“deber ser” para los diferentes actores sociales- es pertinente
poner la mirada en el ámbito institucional a fin de hacer lecturas
críticas de los contenidos que instituye y que en definitiva darán
lugar a un sujeto más o menos saludable, atendiendo a la
concepción de Salud a la que nos adscribimos, que pone la
mirada en la determinación cultural, ideológica,
socioeconómica de la misma en los diferentes sectores de la
población.
La metodología de los Procesos Correctores Comunitarios
considera que incidir en el modo de vida y desarrollar el
protagonismo de la población, constituyen dos grandes retos del
trabajo por la salud hoy día.
En dicha concepción la Salud de la Población se entiende
como “la mayor o menor capacidad social para resolver las
contradicciones existentes en la estructura social a la que
pertenece”(1), desde este punto de vista la salud y bienestar de
la población está dialécticamente determinada por la cultura, la
ideología y la estructura del sistema económico social.
Por su parte, las instituciones penitenciarias están concebidas de
manera general para garantizar la ejecución de las sanciones
privativas de libertad dictadas por los Tribunales competentes a
los sujetos transgresores de la ley.
En el caso particular de nuestro país, este tipo de institución
adquiere la peculiaridad de devenir (al menos desde sus
pretensiones) no solo como un espacio de coerción de los
individuos violadores de la legalidad socialista, sino de
reeducación y transformación de estas personas, lo cual no es
ajeno a la pretensión de nuestro Proyecto Social de gestar un
sujeto ideológico con una elevada conciencia crítica,
independencia y capacidad de autorregulación en
correspondencia con los principios que privilegia nuestro
modelo social.
Estas premisas del internamiento penitenciario en Cuba se
materializan en diferentes programas de tratamiento reeducativo
que dirigen sus acciones a la incorporación de los reclusos al
deporte, la cultura, el trabajo socialmente útil, así como el
otorgamiento de beneficios (dígase visitas familiares, pabellones conyugales, libertades anticipadas, etc.) que condicionen un comportamiento positivo en los reclusos, pero no precisamente distinto al que los llevó a delinquir, pues
estos programas de tratamiento reeducativo –aunque animados
por propósitos verdaderamente humanistas- no contemplan un
abordaje de ciertos aspectos de la subjetividad de los sujetos
recluidos, expresados en el conjunto de concepciones,
significados, valores que se instituyen desde el ámbito
penitenciario, los cuales quedan marginados del tratamiento
reeducativo, pues se dan por “naturales”, incambiables, por lo
que no se someten a examen ni a cuestionamiento alguno, por
tanto quedan totalmente excluido de lo que puede ser corregido,
susceptible de ser modificado, quedan en “tierra de nadie”.
La institución penitenciaria, las más de las veces, es vista,
presentada, analizada y comprendida desde las normas,
estatutos y reglamentos que supuestamente deben regir la vida
de los sancionados, desconociendo el orden impuesto por las
representaciones ideológicas, significaciones, creencias,
códigos que son construidos y recreados permanentemente por
los sujetos recluidos, que le proporcionan “matrices
identificatorias”, más allá de lo oficializado y legalizado en
normas y reglamentos penitenciarios.
La Institución ha sido definida, entre otras, como el conjunto
de las formas y estructuras sociales instituidas por la ley y la
costumbre, regula nuestras relaciones, nos preexiste y se
impone a nosotros: se inscribe en la permanencia. La estructura
institucional, según Parsons, presenta 3 características, por y
con ayuda de las cuales ocasiona la interacción de las acciones:
definición institucionalizada de roles-o sea modos de conducta
que se esperan de determinadas personas en determinadas
circunstancias y relaciones-una estructura jurídica y de
autoridad y una estratificación. El lugar de un individuo puede
determinarse mediante esas 3 coordenadas. De esta manera la
estructura institucional es un modo relativamente estable de
organización de la acción humana y de sus fuerzas motivadoras
subyacentes.

Otro de los aspectos que emergen de las anteriores definiciones
tiene que ver con la inevitable producción de significados que
se da en las Instituciones, en tanto “red simbólica”.
Desde la propia concepción teórico-metodológica de los
Procesos Correctores Comunitarios( la cual no es incompatible
con los posicionamientos teóricos de los anteriores autores) se
concibe al ser humano como un sujeto producido desde
determinadas relaciones sociales. Al ser el hombre un ser
esencialmente social no hay nada en cuanto a su subjetividad
que no sea producido en el sistema de sus relaciones sociales,
de ahí que sea de vital importancia entender la relación entre la
estructura social, los lugares de intermediación (entiéndase
grupos e instituciones) y la estructura individual. Estos
aspectos, vinculados a la realidad de una institución
penitenciaria, se revelan de manera significativa, existiendo un
conjunto de normativas que definen el qué y el cómo de la vida
diaria de los reclusos, plasmadas oficialmente en lo que se
denomina como “Normas del Tratamiento Reeducativo”. Estas
últimas regulan las distintas actividades que han de realizarse,
desde el de pie, los horarios de alimentación, los recuentos, las
visitas de familiares y cónyuges, la cultura, el deporte y la
recreación, las diferentes medidas a adoptar ante el
incumplimiento de algunas de estas regulaciones, así como las
estimulaciones a los sancionados que cumplan a cabalidad con
las mismas. Estas normativas sin embargo, quedan soslayadas
de la “socialización alternativa”, que al decir de Pilar Moreno-y
salvando las distancias de una realidad social muy diferente a la
nuestra que es esencialmente humanista- se produce en las
prisiones, lo que ha sido descrito por dicha autora de la
siguiente manera: “...Esta situación de ambiente total, precario y
anormalizador, y de estructuración rígida y violenta de la vida,
lleva a que la cárcel se convierta en un auténtico sistema social
alternativo, con sus sistemas de información e incluso sus
agentes de control social, encargados de reprimir cualquier tipo
de desviación de las normas establecidas. Todo ello al margen
de la institución. Asimismo, existe el código del recluso, que
416 Universidad de Oriente. Santiago de Cuba. CUBA
supone tanto una manera de autoprotección contra la institución
como una forma de dominación de los presos privilegiados
contra los desprotegidos...”2.
Estas estructuras vinculares que se establecen en la Prisión
construyen un tipo de subjetividad que generan evidentes
contradicciones entre las pretensiones de la institución en
cuanto a la corrección de los sujetos que alberga en su seno y
los aprendizajes de vida que se producen desde las
elaboraciones de significaciones que regulan el comportamiento
de los reos.
La consideración fundamental que se quiere destacar es que la
concepción de la reeducación puede ser replanteada,
redimensionada y con ello brindar un espacio en el que esos
malestares puedan ser trabajados desde una comprensión cabal
de su origen, de su producción en la propia institución
penitenciaria, desentrañando los micromecanismos mediante los
cuales en este espacio de relación se “construye” un tipo de
sujeto funcional a ese sistema pero con altos costos para su
bienestar, su salud y su desarrollo como ser humano, por lo que
seria pertinente que la Reeducación integrase no solo
aprendizajes de oficios, superación cultural sino aprendizajes de
vida.
¿Qué puede aportar a metodología de los procesos
correctores comunitarios a las prácticas profesionales que se
necesitan desarrollar en una institución penitenciaria a
favor del bienestar de su población?
Trabajar con la metodología de los procesos correctores
comunitarios rescata la importancia de tomar en consideración a
la estructura social donde la institución se encuentra y el papel
que esta cumple en la estructuración y modelamiento de los
sujetos.

Desde esta concepción se privilegia el análisis objetivo y
científico de la vida cotidiana, atendiendo a sus malestares, pues
de dicho análisis emergen las contradicciones entre las
necesidades de los sujetos- independencia, autonomía,
crecimiento- y los roles asignados-asumidos desde unos
modelos sociales aprendidos que tienden perpetuarse
modulando el estilo de vida.
Reconocer a la institución como realidad socio psicológica
implica tener en cuenta su papel en la constitución,
configuración y particular modo de expresión de la subjetividad
humana, en tanto la institución nos instituye un lenguaje, unas
practicas, un mundo de significaciones.
El procurar una mirada a la institución penitenciaria, desde la
comprensión de los conceptos y nociones teóricas planteadas
sobre la realidad institucional, nos permite un análisis objetivo y
científico de esas condiciones concretas, lo que nos conduce a
develar las vías mediante los cuales este sistema produce un
tipo de sujeto. Esta mirada también nos aproxima aún mas a la
pretensión de egresar de los centros penitenciarios a sujetos
verdaderamente reeducados, que sería mas o menos como
egresar sujetos “reconstruidos”, “reparados”, siempre que este
análisis también constituya una premisa del tratamiento
reeducativo.
De esta manera quedan abiertas disímiles puertas por las que se
puede intentar transitar por los caminos del cambio, del
desarrollo, de la verdadera libertad.
BIBLIOGRAFIA
1. Carreras, Julio Ángel “Amanecer Recuento”. Editorial
Letras Cubanas,1983.
2. Colectivo de Autores. Revista Temas de Psicología
Social. No 16. 1997. Ediciones Cinco. Argentina.
(Publicación de la Escuela Privada de Psicología Social
fundada por el Dr. Enrique Pichón- Rivière).
418 Universidad de Oriente. Santiago de Cuba. CUBA
3. Córdoba, LLorca Ma. Dolores. EL GRUPO
FORMATIVO como “dispositivo para operar”. Material
docente de la Maestría de Intervención Comunitaria en
los Procesos Correctores de la Vida Cotidiana.
CENESEX. Ciudad de la Habana. 2002..
4. Hombrados, Maria Isabel (Compilación). Estrés y Salud.
Editorial Promolibro. Valencia. 1997.
5. Hahn, Erich “Realidad Social y Conocimiento
Sociológico”, Editorial Ciencias Sociales, la
Habana,1985.
6. Kaës, René. La institución y las instituciones. Material
Docente de la Maestría de Intervención Comunitaria en
los Procesos Correctores de la vida Cotidiana.
CENESEX. Ciudad de la Habana.2002.
7. Pampliega de Quiroga, Ana María “Crítica de la Vida
Cotidiana”. Material Docente CENESEX,2002.
8. Reyes Bravo, Rosa María. Artículo “ Apuntes sobre la
subjetividad femenina”. Universidad e Oriente, 2000.
9. Revista Vínculos No 3, 1997. Boletín Interno del Centro
Marie Langer.
10. Rebollar Sánchez, Maricel “Selección de Lecturas de los
Procesos Correctores Comunitarios. Material Docente del
CENESEX.2002. (En soporte magnético).
11. Saracho, Enrique “Teoría del Crecer”. Artículo
Introductorio. Material Docente CENESEX.2002 (En
soporte magnético).
419 Universidad de Oriente. Santiago de Cuba. CUBA

lunes, 7 de abril de 2008

PSICODRAMA PSICOANALITICO GRUPAL


PSICODRAMA PSICOANALITICO GRUPAL
Olga Albizuri de García
Introducción
En los dispositivos grupales
que instituímos para
trabajar en el campo grupal,
en salud mental ( y pedagogía),
hemos integrado gradualmente,
desde hace tres décadas,
el psicodrama psicoanalítico.
En nuestro país se comenzó a
investigar y a trabajar en psicodrama
en el año 1957. El psicodrama
a rgentino ha sido pionero en Latinoamérica,
formando muchos de
n o s o t ros psicodramatistas en países
h e rmanos. El psicodrama data del
segundo decenio del siglo XX, es
c reación de Jacobo L. Moreno, médico
rumano que desarrolla su teoría
y su técnica, en primer lugar en
Viena y luego en Estados Unidos.
Fue contemporáneo de Freud, a
quien llegó a conocer. Nació en
1889 y murió en 1974.
Moreno se destacó por su interés
en lo social, en los marginados y
rompiío con el movimiento médico
de su época, atacando los valore s
oficiales, en lo que éstos tenían de
caducos, vacíos y falsos.
En 1925 cuando se radicó en
N o rteamérica, sistematizó
su teoría. El cuerpo teórico
general recibió el nombre
de Sociometría, que a su vez
tiene tres ramas: El sociodrama,
la psicoterapia de grupo y
el psicodrama. Este último conocido
mundialmente ha abarcado
de manera errónea con su
nombre, a la sociometría, término
que su creador eligiera para el
cuerpo teórico.
Los aportes que Moreno re a l i z ó ,
reconocen su origen en la nueva
mirada que este autor dió a la improvisación
dramática, retomando a
partir de lo teatral espontáneo y del
antiguo teatro griego el concepto de
catarsis. El término catarsis, que significa
purificación, fue utilizado por
Aristóteles, para referirse a los efectos
del drama teatral en el público,
emociones que surgían de la participación
activa (identificación) en la
acción dramática.
Sigmund Freud, al comienzo de
sus investigaciones, por inspiración
de Bre u e r, dio importancia fundamental
a la expresión catártica en el
tratamiento de la histeria, abandonando
luego la validez absoluta que
le diera en un principio, en el proceso
de la cura.
En el psicodrama, sí bien el público
resuena y se identifica con lo
representado (ese es uno de sus valores
en la terapia grupal), es el protagonista
en primer lugar el que se
conmueve, pues re p resenta su propio
drama.
Cabe aclarar que la idea de catar-
VERTEX 44
PSICODRAMA PSICOANALITICO GRUPAL
Olga Albizuri de García*
* Lic. en Psicología - U.B.A. Psicodramatista.
Docente de Psicodrama Psicoanálitico y
G rupo. Psicoterapeuta de pareja y gru p o .
Miembro fundador de la Sociedad Argentina
de Psicodrama. Miembro adherente de
la Asociación Argentina de psicología y psicoterapia
de grupo. Docente en ambas instituciones
y profesora invitada U.B.A. Fac.
Psicología.
Heredia 1363, (1427), Cap., Tel.: 551-3426
sis en psicodrama, no se refiere a la
mera descarga ni sustenta un criterio
expresionista. Catarsis de integracion,
la llamó Moreno y es indivisible
de la comprensión y la toma
de conciencia ligada a ella.
El primer intento de psicoterapia
grupal, lo relizó Moreno en 1911, y
posteriormente llevó a cabo: grupos
de presos ( 1931), de niños (1931),
de enfermos mentales (1932), llegando
en sus desarrollos en 1933 a
la sociometría y en 1936 al psicodrama.
El método psicodramático, tiene
como núcleo de abordaje y exploración
a la escena, la re p re s e n t a c i ó n
psicodramática. Es de esta manera
como investiga los vínculos humanos.
Cuenta con diferentes técnicas
para desarrollar al máximo las posibilidades
de la escena y el beneficio
que pueda obtenerse con cada representación
realizada.
El psicodrama psicoanalítico
Es en Francia, en la década de los
años cuarenta, donde se realiza por
primera vez una integración entre
psicodrama y psicoanálisis. Esta se
llevó a cabo merced a la investigación
y práctica clínica de varios psicoanalistas
franceses. No es casual
que dichos profesionales se especializaran
en tratar niños, psicóticos y
que muchos de ellos trabajaran en
g rupos. Es en estos campos donde
se han hecho imprescindibles otros
a p o rtes, además del que brinda el
psicoanálisis, para llevar adelante
una tarea creativa y acorde con los
objetivos de la cura y las necesidades
de los sujetos. Sobre todo en
una etapa especialmente import a nte
de la estructuración subjetiva,
como es la infancia. Las dificultades
planteadas en el tratamiento de la
psicosis, la complejidad de los grupos,
la continua búsqueda teórica y
técnica de los especialistas, explican
esta compleja integración de la que
hablamos.
En nuestro país hubo un inicio
s i m i l a r, los primeros psicodramatistas
trabajaban con psicoanálisis de
niños y psicoanálisis grupal. Se buscaba
intensamente también, una
forma mas adecuada de psicoterapia
para enfrentar los tratamientos hospitalarios
y en especial los que se
realizaban con enfermos psicóticos.
La teoría moreniana resulta menos
sólida que la teoría psicoanalítica,
pero aporta interesantes novedades,
tanto, que es una buena integración
de ambas, las dos se complementan
y resultan enriquecidas.Los aspectos
d i v e rgentes no son tantos como
aparecen a simple vista, y una lectura
detenida de Moreno, borra algunas
primeras impresiones desfavorables.
Cuando se dice psicodrama psicoanalítico,
debemos reparar en el
hecho de que las integraciones realizadas
por los distintos autores, difieren
unas de otras. Tenemos, tanto
en nuestro país, como en otras partes
del mundo, modalidades múltiples
en cuanto a la técnica, a la integracion
teórica psicodrama-psicoanálisis
y a los diferentes encuadre s
grupales que sostienen la tarea.
M o reno fundamenta el valor de
la escena, afirmando que la re p resentación
dramática es liberadora,
es una segunda vez. Es la forma que
adquieren el pasado y el futuro, en
el presente. El encuentro, el compartir,
la creatividad y el acto espontáneo,
posibilitan nuevos roles y
rescatan energías perdidas. Esto llevará
a una catarsis de integración y
a una catarsis del público.
El objetivo es que el sujeto sea en
la escena lo que es, pero más profundamente,
más intensa y claramente
que en la vida real; que se
e n c u e n t re con aspectos de su Yo y
“personas reales e ilusorias”.
La escena para nosotros es leída
desde el psicoanálisis. La valorizamos
como una vía de abordaje a lo
inconsciente, un camino de exploración
y elaboración, tanto del que
dramatiza, como del resto del grupo
que asiste a la dramatización. A través
de las identificaciones proyectivas
e introyectivas, no sólo el que
indaga es el protagonista, sino también
todo el grupo: los yo-auxiliares
que colaboran en la escena y los
demás compañeros de grupo.
Especificidad del psicodrama
psicoanalílitco: la escena, su
valor terapeútico
El origen del pensamiento de los
efectos de la escena sobre las emociones,
nos remite, como ya señalamos,
al teatro griego y a Aristóteles.
Dentro del Psicoanálisis, Freud ya
se refirió en 1905, en su trabajo
“Personajes psicopáticos en el escenario”,
a lo que sucedía en el teatro.
A propósito de la obra “Hamlet”
de Shakespeare, realiza un análisis
en el que afirma que, el espectador
de un drama está distraído y habitado
por las emociones que la escena
le provoca, ocurriendo entonces
una disminución de las resistencias,
que junto al proceso identificatorio
con los personajes del drama, posibilitan
una apertura hacia una toma
de conciencia de aspectos re p r i m idos
de su propio drama.
Tenemos entonces, equiparando
el hecho teatral, con lo que se produce
en la escena psicodramática:
una disminución de la resistencia y
una fomentación de la posibilidad
identificatoria.
El caldeamiento, que es el primer
momento del trabajo psicodramático,
tiende a lograr un clima dramático
de espontaneidad. Produce una
disminución de las resistencias y
pone en trabajo la fantasmática inconsciente
de los integrantes de un
grupo y sus relaciones.
La característica dramática de la
identificación, hace posible que simultáneamente
se jueguen múltiples
escenas en los diversos escenarios
interiores e intersubjetivos. La
escena psicodramática pro f u n d i z a
esta posibilidad, por los efectos
antes mencionados. Si la identificación
es motor grupal, uno de los
sentidos de la construcción de dispositivos
grupales para la psicoterapia,
obviamente la escena psicodramática,
la profundiza y es especificamente
adecuada al grupo.
O t ro aspecto importante a tener
en cuenta, se refiere a la posibilidad
de simbolización de lo imaginario
que la escena produce, lo relacionamos
también con el juego. Freud en
primer lugar, y posteriormente Ana
Freud, Melanie Klein y otros psicoanalistas,
destacaron el valor simbólico
del juego infanti. Este valor está
presente en la escena psicodramática,
a través del “como sí” simbólico.
Se rescata el valor del juego, donde
se despliegan las fantasías y lo imaginario
encuentra un lugar, un escenario
factible de un trabajo elaborativo.
La escena nos brinda la posibilidad
de expresión y liberación de
afectos y su integración comprensiva
a través de la producción creativa.
Las escenas que se re p re s e n t a n
para investigar un conflicto actual,
las escenas manifiestas de dicho
conflicto, provocan el surg i m i e n t o
de escenas asociadas actuales y antiguas.
Escenas infantiles que expresan
deseos, situaciones traumáticas,
fantasías inconscientes, lo que facilita
el trabajo psicoanálitico del
g rupo. Diferentes puntuaciones y
resonancias se producen merced a la
re g resión que el caldeamiento y la
escena misma han suscitado, a dis-
VERTEX 45
tintos niveles, dando lugar; a las
transferencias y las identificaciones.
Es importante destacar aquí, el
concepto de re g resión útil que permita
la elaboración. La histerización,
la sideración intolerable, que
p roducen las cargas libidinales de
relaciones objetales múltiples e indif
e renciales, constituye un riesgo en
el trabajo psicodramático y gru p a l .
Los personajes evocados por el
acontecer grupal y sus vincularidades,
son puestos en escena, dando
lugar a escenas de la vida psíquica;
manifestación de formaciones inconscientes,
fantasmas e imagos.
La mirada puesta en juego especialmente
en el psicodrama, moviliza
al que mira y al que es mirado,
ésto brinda la oportunidad de que
queden des tacados import a n t e s
afectos de la historia de cada uno.
Desde una terminología psicopatológica,
podemos hablar de movilización
de núcleos histéricos, paranoides,
etc. Desde “ otra mirada”
puedo decir: miro escenas que me
recuerdan mis escenas, otras escenas
que he presenciado. Fragmentos de
la vida se suceden en el escenario
psicodramático, que cada uno re l aciona
con sus propias experiencias.
Los personajes que juegan en los dif
e rentes dramas, convocan otro s
personajes, otras relaciones que se
van utilizando. Los efectos son diversos,
todos quedan implicados, es
difícil sustraerse al despliegue escénico.
Los grupos pueden olvidar aspectos
y momentos de su historia,
pero no olvidan lo que se ha dramatizado.
El punto de vista de cada uno
f rente al drama del otro, hace presente
aspectos del propio drama, a
la vez que es una manifestación de
como miramos el mundo, la vida.
Uno se sorprende muchas veces de
“su visión de los acontecimientos.
Escribe M. Percia:... “¿qué es una
dramatización? Es la produccion de
un acontecer actua1, es la evocación
de una imagen que el pro t a g o n i s t a
tiene de algo que ya sucedió. Es la
puesta en escena de su mirada”...
(en otro párrafo): “…Se ponen en
escena las formas de mirar que cada
uno carga sin darse del todo cuenta”...
El grupo actualiza en su proceso
las diferentes dramáticas inconscientes
y es su trabajo el compre nderlas
y desocultarlas. Los roles jugados
en las escenas y en la cotidianeidad
del grupo, en relación a cada
integrante y al grupo como unidad,
van poniendo de mani fiesto el
drama subjetivo. En una tarea transf
o rmadora se entraman y se re e st
ructuran, se producen subjetividades.
Lo que aporta la escena psicodramática
es la posibilidad de centrar
las intensidades y descentrar la
lectura de un único sentido posible,
dando lugar a todos los sentidos
que surjan. Dicen los Lemoine:...”El
psicodrama no es la búsqueda de un
cierto sentido ni tampoco de un significante
fundamental. Por ello, se
debe evitar la interpretación que
proporcione el sentido y la pérdida
del sentido...” ...“No se trata de descubrir
el significante que re p re s e ntaría
la verdad del sujeto, sino más
bien el significante que, gracias a los
s o p o rtes que el grupo ofrece, se conv
i e rte en una máquina de re p e t ición...”
(El subrayado es mío).
Se re p resenta una escena de un
conflicto actual. Protagonista y
c o m p a ñ e ros asocian otras escenas,
o t ros personajes, otros momentos
que evocan a partir de la escena inicial
y a su vez los dramatizan o los
relatan y “vemos” ante nuestro s
ojos, espacializados, tomando cuerpo
y movimiento, re l a c i o n á n d o s e ,
los conceptos psicoanalíticos básicos,
tantas veces estudiados e investigados.
“ Vemos” la re g resión, la identificación,
la transferencia, las defensas
y las repeticiones no excentas de
c reatividad. El inconsciente no deja
de asombrarnos, se abren las comp
u e rtas de los re c u e rdos, de los que
p a rticipan de una u otra manera: dramatizando,
escuchando, mirando.
Vemos como en la elección de
una escena (realizada por el grupo),
de su protagonista y yo-auxiliare s ,
se despliegan las transferencias grupales.
“Vemos”, no solo son una int
e r p retación posible, están allí rep
resentadas. Es “como sí” por fin
pudieramos asir lo abstracto.
¿Qué cambia?, ¿qué se transforma
entre el relato y su re p re s e n t ación?
Hay un cambio de dimensión,
hay un otro espacio y tiempo para
el cual rigen otras variables. Lo que
fue sujetado en el relato; desconocido,
se mueve, se escapa, sorprende,
se incorpora y se integra.
En un relato, alguien hace mención
al enojo que le produjo un violento
choque de opiniones con otra
persona. Se re p resenta la escena de
la discusión y emergen: la pena, el
d e s c o n c i e rto, la soledad del pro t agonista;
el grupo arrima y entrama
orfandad, indignación, búsqueda repetida
de situaciones como esa. No
son abstracciones, son las variadas
resonancias que hacen factibles, a
p a rtir de la escena inicial, las escenas
asociadas. Una temática se abre
al infinito. El personaje con quien
el protagonista estaba enojado, se
c o n v i e rte en “otros significativos”,
en partes de sí mismo, que desgranan
afectos.
Luego se trae a colación una discución
producida a la salida del
g rupo, algunas sesiones atróá; se
dramatiza y se produce un nuevo
juego de fantasmas, de vínculos
en situación: “Vemos” las transferencias.
El psicodrama es básicamente
una investigación vincular, este es
el punto inicial de integración con
el psicoanálisis, para quien lo vincula,
es pilar de su teoría y su metodología.
La escena presentiza y corporiza,
representa, los vínculos intrapsíquicos
y posibilita conectar y comprender
la re e s t ructuración dialéctica
constante de los vínculos interpersonales
y los subjetivos.
Se despliegan vínculos intern a l izados,
roles inhibidores, liberadores,
complementarios a roles familiare s ,
mútiples. Los siempre repetidos, estereotipados,
señales que marcan el
camino a los conflictos estructurantes-
desestructurantes.
Si en toda terapia analítica, se intenta
hacer un pasaje, una transformación
de “los vínculos narc i s i s t a s
a la relación con el otro” en la terminología
moreniana “pasaje del
Yo - Yo al Yo- Tu”: Es a través del
drama re p resentado, del despliegue
de las vincularidades que nos habitan,
que este objetivo alcanza una
mayor posiblidad de expresión y conocimiento.
La compleja internalización de
los vínculos reales y fantaseados,
que estructuran al sujeto, a su desarrollo
psicosexual y social, ha sido
realizada a través de escenas reales e
imaginarias. Este fundamento lógico
nos proporciona una base sólida
para el trabajo psicodramático.
Dijimos que cada escena re p resentada
nos envía a momentos de
nuestra propia historia, que tienen
para nosotros valor nodal. Se actualizan
así en la relación pre s e n t e ,
nuestros fantasmas; toma relevancia
en esta “otra vez” de la escena rep
resentada, aquella escena de “allá
y entonces”.
Integración grupal
Una forma de dar una idea clara
del trabajo psicodramático en los
g rupos, es describir la técnica que
VERTEX 46
se desarrolla a partir de los conceptos
que se sostienen. En este caso
p a rt i c u l a r, dar cuenta de una técnica
que refleje: una concepción acerca
de la salud, acerca de los gru p o s ,
del psicoanálisis y del psicodrama.
Una ideología y una ética determ in
a d a s .
Considero que los grupos son espacios
privilegiados, son a la vez
que un dispositivo para la cura, un
lugar de generación de teorías y de
p roducción de subjetividades. De
aquí se desprende la importancia de
la persona del coordinador terapeútico,
de su ética e ideología, de su
actitud frente a los acontecimientos
sociales, de lo que considere que los
grupos son y de cuales son los intereses
que lo llevan a realizar la función
de terapeuta de grupo.
Pienso que la integración psicodrama-
psicoanálisis grupal, es un
hallazgo productivo, que encuentra
su justificación en la viabilidad que
la escena potencia, de los aspectos
que son razón de ser del dispositivo
grupal analítico.
Cabe insitir en dos puntos: uno,
en el hecho de que todo dispositivo
grupal resalta algunos aspectos de lo
que sucede y producen los gru p o s ,
mientras otros quedan invisibles,
no son especialmente trabajados ni
revelados. Otro punto es aquel, que
considera lo ético-ideológico. Los
grupos pueden ser lugares de transformación
y de cambio, pueden ser
lugares de desarrollo democrático y
de libertad, pero también pueden
ser lugares de mera adaptación no
creativa, no crítica, donde el sometimiento
y la vinculación que se
despliega, los convierten en lugares
de sostén narcisista, aislados de la
realidad social en la que se desenvuelven
donde el individualismo es
rey y una cierta cultura del “animarse,
permitirse”, y del “eso no es cosa
tuya”, deja de lado importantes aspectos
del ser social, empobrecen su
crecimiento.
Sabemos que toda ciencia, toda
técnica puede estar al servicio de
uno u otro poder; es importante interrogarse.
Diferentes épocas y diferentes poderes
han dado pié al análisis de las
re p resiones, pero también al re i n ado
de las represiones ideológicas.
Actualmente nos toca asistir,
yendo a los extremos, por supuesto;
a algunos discursos fascistas posmod
e rnos, donde alguien (coord i n ador)
se propone como única opción,
como lo que realmente vale.
Puede anidarse el equívoco acerca
de los grupos: desde una cátedra,
desde los lugares de poder institucional,
desde la seducción y la fascinación.
En este momento, a veces
escuchamos hablar de “amplitud”
en oposición a un “re g l a m e n t a r i smo
estúpido”, justificando y ocultando
así la institucionalización de
la perversión, (en nombre de la
c reatividad), son consecuencias de
la “desregulación”, de la crisis de
valores que nos atraviesa.
Nos movemos constantemente
e n t re la libertad y la democracia,
que necesita tener sus leyes en grupos
e instituciones; y el autoritarismo,
que entre otras formas, puede
adquirir: la re p resora, rígida y demoledora
de deseo o la apare n t emente
opuesta, que rinde culto al
c reacionismo sin implicación. Los
ismos nos amenazan y nos atraviesan.
Vayamos pues, luego de estas reflexiones
que considero impre s c i ndibles,
a la descripción de la técnica
puesta en juego, en los grupos de
psicodrama psicoanálitico con objetivos
psicoterapeúticos. Recuerdo lo
dicho anteriormente, ésta es solo
una integración posible, habiendo
otras sustentadas por otros autores.
Ejemplos clínicos: formas de
acceder al trabajo psicodramático
En los grupos que coordino, de
adolescentes y de adultos, el proceso
grupal es comprendido desde
una óptica transdisciplinaria.
Las sesiones son de dos horas de
duración; y en ellas se dió importancia
al trabajo psicodramático y al
trabajo verbal. No se dramatiza en
todas las sesiones, dependiendo el
trabajo dramático de situaciones
grupales y de mi propia transferencia.
Considero que cada coord i n ador
elige las técnicas y el encuadre,
según su pensamiento y sus re s onancias
afectivas. Lo importante es
una visión dramática de la psicoterapia,
armonizando los momentos
de asociación psicodramática y los
momentos verbales (que no son
solo verbales), dentro de una concepción.
Me referiré para los fines de este
trabajo, a los momentos donde se
integra el trabajo psicodramático.
No relataré sesiones completas.
Ejemplo 1: Se trata de un grupo de
adultos entre 30 y 45 años.El grupo
funciona desde hace mucho tiempo,
hay dos pacientes nuevos, en
total son ocho personas, cinco mujeres
y tres varones.
Comienza la sesión en un clima
de cierta apatía hacen re f e rencia al
calor (Transcurre el mes de noviembre
de 1991) y a las lluvias, “hablan
del tiempo”. Señalo con un chiste:
“bueno, hablemos del tiempo” ... Se
rien y Alicia dice que quiere hablar
de un problema que tuvo con su
hijo adolescente. Relata una discusión;
el muchacho no cumplió con
un encargue de Alicia, por el que
tenía que buscar unos papeles en el
centro de la ciudad y ella se lo recriminó
a los gritos, afirmando que
nunca la ayuda en nada, que es un
vago.
Durante el relato se vuelve a indignar
y afirma que no sabe que
hacer con ese muchacho. El gru p o
la escucha atentamente y hace
algún comentario acerca de los jóvenes,
de los límites y de la importancia
o no del hecho.
Pregunto si les interesa el tema y
si quieren que Alicia dramatice la
escena de la discusión. El grupo dice
que si, casi todos tienen hijos y dificultades
cotidianas.
Descripción de la técnica: Pido a
Alicia que se ponga de pie, pase al
espacio en el consultorio, que ella
elige como escenario dramático (escenario
pautado en cada dramatización).
Algunos terapeutas trabajan con
una plataforma en la que siempre se
dramatiza, (Moreno utilizaba escenarios
teatrales). Comienzo el caldeamiento
específico de la escena,
por medio de preguntas acerca del
l u g a r, el momento, el día, etc. en
que fue la discusión. Le pido que
elija a un compañero de grupo para
hacer el rol de su hijo. (Aquí debemos
tener en cuerta, que la elección
brinda datos acerca de las transferencias
e identificaciones gru p a l e s ) .
Elije al compañero más joven, con
quien tiene una buena re l a c i ó n ,
pero al que a veces ha recriminado
por sentirlo indiferente frente a lo
político. Procedemos a montar la escena.
Alicia describe la habitación:
es un comedor diario, el joven esta
“tirado” en una silla, ella de pie,
habla.
Le pido que tome el rol del hijo y
que trate de sentirse él, muestra al
compañero, como habla su hijo, sus
gestos y sus movimientos. Le pregunto
si quiere decir algo desde ese
lugar, dice que no .
Vuelve a su rol y les pido a
ambos que se concentren en la escena,
caldeo desde la consigna: “Están
en el comedor diario, vos Alicia lle-
VERTEX 47
gás y te enterás que tu hijo no hizo
los trámites ...¿Qué sentís?... Alicia:
Me enfurezco, nunca me ayuda, es
un vago, le pegaría!”. Les pido que
comiencen la escena, repito al yoauxiliar
: tenés 18 años, tu mamá
está enojada...
La escena muestra aquello que
Alicia relató en un comienzo, es una
repetición del relato, la difere n c i a
está en que el tono afectivo ha subido,
tanto en Al icia como en el
grupo. (Este es el momento en que
pienso en que técnicas utilizar para
que la escena sea más productiva).
Pido una invers ión de ro l e s ,
luego de que cada uno hace un soliloquio.
Soliloquio de Alicia: “Estoy
fur iosa, tengo taquicardia, es te
chico es un irresponsable, algo le
pasa...”
Soliloquio del hijo: “Está loca!,
no es para tanto, algo le pasa, me
grita como a un crío”.
El soliloquio, como se puede
comprender, es una técnica auxiliar
en la que se pide a protagonista y
Yo auxiliares, que se digan en voz
alta lo que sienten y lo que piensan
en ese momento, “como sí” nadie
los escuchara.
I n v i e rten los roles y Alicia toma
el rol del hijo, y el compañero (yo
auxiliar) el rol de Alicia. Se dramatiza
nuevamente la escena y sucede
que Alicia en el rol del hijo, se defiende
como él no lo hiciera en la
realidad, esta indignada-o. Le pido
que repita nuevamente la escena y
que intente hacer el rol tal cual recuerda
que actúo su hijo.
Lo hace y se le caen las lágrimas,
se emociona y dice: “¡Basta!” Le pregunto
qué le pasa, que parece que
algo más le sucedió. Dice que recordó
una escena donde su madre le
gritaba, una escena que se re p e t í a
siempre en su adolescencia, le reclamaba
que no colaborara en la casa.
La madre no tenía en cuenta nunca
lo que ella hacía, no tenía en cuenta
el esfuerzo que a ella le costaba el
colegio. Dice también que pensó en
su marido, que siempre se queja de
que ella gana poco dinero y que
gasta mucho, no tiene en cuenta sus
esfuerzos, siempre le parece poco lo
que ella hace.
En ese momento existen dos opciones,
según el momento grupal y
lo que aprecie el coordinador que
sea más pertinente para proseguir el
trabajo psicodramático. Una opción
es seguir intensificando en el conflicto
personal de Alicia, re a l i z a n d o
dramáticamente las escenas que ella
asoció. La otra es profundizar el
conflicto tomando como camino la
p a rticipación del grupo, sus re s onancias,
sus escenas asociadas. Salvo
situaciones muy especiales, ante
estas dos opciones opto por la segunda.
Asi lo hice y los integrantes del
grupo brindaron sus escenas. Aparec
i e ron escenas en donde los re t aban,
otras en que ellos eran los enojados,
escenas de insatisfacción, de
angustia frente a fracasos personales,
inseguridades, desamor. Una escena
fue muy violenta.
Un paciente varón, puso a todo
el grupo en la escena, representando
a los demás , y comenzó a gritar
malas palabras y a decir que no le
importaba nada lo que pensaran de
él, que eran todos una “ manga de
forros” y querian hacerle cargo a él
de las culpas, etc. Yo pensé que esa
escena era una mera descarga, que
quizás necesitaba trabajarla más.
Pedí al grupo que hicieran el rol de
él, (todos juntos ) y a é l que se
ponga en el rol de los demás . Mientras
se llevaba a cabo la escena, se
conmovió visiblemente. Luego en
los comentarios dijo que todos juntos,
diciendo lo que él había dicho,
le habían dado miedo, que estaba
ahora pensando, que no sabía muy
bien, pero que era como que había
salido lo que siempre se había callado,
sometiéndose a todos.
En el momento de los comentarios,
todos aport a ron vivencias y
pensamientos, ideas acerca de sí
mismos y de los demás. Alicia sintió
que le devolvían una imagen que
no le gustaba, pero que algo de cierto
tenía, se sentía frustrada, poco
considerada y criticada, no podía
salir de ese rol, alternándolo con la
crítica y la descalificación de los
otros, especialmente de su hijo y en
el grupo, especialmente con el muchacho
que eligió para que re p resente
el rol de aquel.
Se llenaron de sentidos posibles
ante lo que sentían de las dramatizaciones
realizadas y comentaro n
acerca de la importancia que revestía
el tema en el grupo terapeútico,
las críticas, las valorizaciones y desvalorizaciones,
las proyecciones que
los hacían pasar por alto aspectos
propios.
A s o c i a ron también con un conflicto
que había habido entre dos
compañeras en una sesión de poco
tiempo atrás, hicieron chistes con
respecto a mí y a qué pensaba yo de
cada uno y ellos de mí.
Ejemplo 2: Son jovenes entre 19 y
25 años, es un grupo de ocho personas,
cuatro mujeres y cuatro varo n e s .
Cuando comienza la sesión, falta
un integrante que úl timamente
llega tarde. Comentan este hecho y
dicen que lo notan distante y que
algunos piensan que se va a ir del
grupo. Les pregunto si algunos piensan
en irse del grupo y una chica
dice que ella quiere terminar la terapia
a fin de año ( corre Octubre de
1991). En ese momento llega Eduardo,
del cual se habló en un comienzo.
Le preguntan por qué llega tarde
y él dice que “no lo jodan”, que está
muy angustiado, que su novia lo
dejó, que no entiende nada de lo
que pasó. Relata que no sabe qué
hizo mal, que ella dice que lo quiere
p e ro que sufre mucho con él, que
nunca puede saber realmente si está
del todo con ella, que prefiere cortar
la relación.
Todos se quedan callados, pregunto
luego de un rato qué les pasa.
Comienza a aparecer en las re spuestas
una sensación de angustia.
Se quedaron pensando, dicen, de lo
difícil que es todo. Uno se hace ilusiones
con una relación y después
resulta otra cosa. Habría que ver que
le pasa a Eduardo, está raro últimamente.
Verónica quiere terminar la
terapia, habría que ver eso…
Descripción de la técnica: P i e n s o
que el material aparecido hasta el
momento los implica a todos y que
el protagonismo de Eduardo y Verónica
se ha relativizado un tanto. Les
pido entonces que cada uno se deje
s o r p render por una escena, una escena
donde quizás sintieron algo
parecido a lo que están sintiendo en
este momento de la sesión.
Pasa un tiempo de alrededor de
cinco minutos y todos dicen tener
una escena. Comienza cada uno a
relatar la escena asociada.Esta forma
de acceso al trabajo psicodramático
permite grupalizar la temática a partir
de los relatos y la elección de una
de las escenas por parte del gru p o .
Podemos de esta manera darn o s
cuenta de cual es el punto inicial, el
que más convoca, para luego asociar
dramáticamente o realizar una de
las escenas propuestas.
Escenas:
Marina:“ Recordé una vez en que
yo estaba muy entusiasmada con
una compañera de la facultad, hizo
una fiesta y no me invitó”.
Juana: “Un día en que yo estaba
enferma y nadie se me acercó a preg
u n t a rme si necesitaba algo. Lloré
VERTEX 48
toda la tarde”.
E d u a rdo: “Yo pienso solamente
en el otro día que me largaron”.
Karina: “No sé por qué, pero me
vino una escena bárbara, una escena
de amor con un pibe, el verano
pasado en la playa”.
Ariel: “No tengo ninguna escena.
Voto por la de Karina. Yo no quiero
dramatizar”.
Verónica: “Me acordé de mi
viejo, un día, poco antes de que
muriera, me dijo que me queria
mucho. Se le llenan los ojos de lágrimas).
Jorge:“Yo, hoy, no pienso dramat
i z a r, me quiero ir”. (Sus padres se
separaron hace cinco o seis meses).
Gustavo: “Yo re c o rdé el día que
entré al grupo, me dieron poca bolil
la y yo me sent í un descolgado”.(
Entró a principios de año).
Pregunto que escena quieren dram
a t i z a r. Las elecciones se dividen
entre la escena de Eduardo y la escena
de Juana. Eligen por fin la escena
de Eduardo.
Se arma la escena y Eduardo elige
a Marina para desempeñar el rol de
su ex-novia. ( No entraré en excesivos
detalles).
Luego de la escena, trabajada con
la técnica auxiliar de dobles múltiples
(todo el que quiere, dobla en
algún momento a uno de los personajes,
expresando desde atrás, algún
pensamiento o sentimiento que
c ree está oculto o reprimido) pido
que dramaticen escenas que hayan
re c o rdado a partir de la escena de
E d u a rdo o que realicen “algo dramático”
con la escena inicial.
Marina trae una escena, en la que
ella se comporta en forma rechazante
y “maltrata” a su hermano.
Juana, dramatiza la escena de
E d u a rdo, modificándola, tomando
algo de lo dicho en los doblajes. La
modificación es decirle a Eduard o
desde el rol de la ex-novia, en que le
dañaba su forma de ser y contándole
que ella era muy sensible y necesitaba
mucho amor.
Karina dice un discurso en una
plataforma imaginaria, haciendo un
llamamiento al amor y a la solidaridad.
Ariel insiste, en que él hoy no
dramatiza, pero termina haciendo
un soliloquio, sentado en su cama,
hablando de la soledad y de las
ganas de arreglarse con su padre, del
que esta alejado hace unos meses.
Verónica modifica la escena de
E d u a rdo y desde el rol de la chica
dice: “necesito que me digan te
quiero y vos me lo decís poco”.
J o rge le pide a Ariel que haga el
rol de un amigo y termina hablándole
a Ariel, le cuenta que le emociona
su escena y que él se siente
extraño, tanto con el padre como
con la madre, desde que se separaron.
Se abrazaron emocionados.
Gustavo trae una escena de la facultad
donde lo eligen delegado.
El trabajo psicodramático se realizó
con un ritmo dinámico y con
una fuerte participación del gru p o .
Comentan luego lo dramatizado,
p roduciendo a nivel verbal, una
labor intensa, compartiendo lo que
s i n t i e ron, pensaron y se diero n
cuenta a partir de las muchas escenas
que se re p re s e n t a ron. Ve r ó n i c a
dijo que se daba cuenta que en realidad
no quería irse del grupo, que
quería otra cosa; que se ocuparán
más de ella, (que la hicieran sentir
querida, etc.. Le responden que ella
no dice fácilmente lo que le pasa,
que trate de hablar más.
E d u a rdo recogió un sin fin de
matices de su escena y el gru p o
compara lo que le dijo la ex-novia,
con su actitud para con el grupo en
los últimos tiempos. Se queda reflexivo,
habla muy poco, dice que se le
a p a recen situaciones en las que él
abandona y luego se arrepiente; no
q u i e re hablar, quiere sentir. Hablan
del grupo, del compromiso, del cariño,
de que a veces se “achanchan” y
trabajan menos.
Comentarios acerca de los dos
ejemplos elegidos:
Quise brindar dos ejemplos de
maneras diferentes de abordar el
trabajo psicodramático en los grupos
y dos edades con problemáticas
vitales distintas.
No es el objeto de este artículo el
análisis del contenido, sino señalar
en los ejemplos, una práctica, la
descripción de una técnica. Según
lo explicitado anteriormente, re specto
a las concepciones que fundamentan
una técnica determ i n a d a ,
resalto el hecho de que la asociación
dramática, trabajada de esta
manera, es coherente con una idea
acerca de los grupos. En ellos se des
a rrollan alrededor de un tema, un
n ú m e ro enorme de asociaciones
que son las propias derivaciones de
la temática, la que a su vez va ejerciendo
la labor de investigación e
interpretativa. Hemos renunciado a
encontrar un único sentido a lo
p roducido en la sesión. Los ejemplos
traidos, son posibles de diferentes
lecturas: tanto de lo vertical de
cada uno, como de lo horizontal
g rupal, con sus múltiples atre v e s amientos.
Desde el rol de terapeuta, la interpretación
es dada como una opinión
más, sin desconocer el peso de
la transferencia sobre dicho lugar. El
intento es no ejercer una función
autoritariamente y confiar en el
valor productivo-creativo de los grupos,
en el trabajo que realizan constantemente.
Las transferencias se compre nden,
sin necesidad de interpretarlas
clásicamente, ni renunciar a interpretarlas,
simplemente se dan cuenta,
guiamos con nuestra palabra y
con la dirección que damos a la investigación
dramática. Cada técnica
a u x i l i a r, i n t e r p reta desde haber sido
elegida por el terapeuta, los doblajes,
los comentarios, las escenas asociadas,
tienen valor de interpre t ación,
así como las consignas dadas a
veces a los Yo-auxiliares.
Desde mi punto de vista, intento
un trabajo lo más libre posible, tratando
de no realizar desde la coordinación,
aquello que el grupo puede
ir descubriendo por sí mismo. Lo
cual intento que suceda tanto en el
trabajo con escenas, como en los
momentos verbales, en sesiones
donde no se dramatiza.
Pienso que es una forma de fomentar
la independencia, aunque a
veces ésto pueda ser vivido como
abandono, algo de ésto podría quizás
estar presente en el segundo
ejemplo, quizás...
Existen otras formas de dramatizaciones,
pero sería extenso en demasía
seguir exponiendo distintos
abordajes que irían más allá del propósito
de este artículo n
Bibliografía
Albizuri de García, Olga; “Contribuciones
del Psicodrama a la Psicoterapia de
g rupo”. Lo Grupal 3, Ed. Búsqueda,
Buenos Aires 1986. “El individualismo
en los grupos”; “Creación-repetición en
el trabajo psicoanalítico grupal”.
“Riesgos del psicodramatismo y el grupalismo”
y otros artículos:” Rev. Arg. de
Psicodrama y ténicas grupales” S.A.P.
Números del 1 al 7. 1986-1991.
“Psicodinamismos de la dramática en
los grupos” Vol. 1, en “Temas grupales
por autores argentinos”, Ed. Bs.As 1987.
Fernández, Ana M.: “Lo Grupal, Notas para
una genealogía” Ed. Nueva Visión, Bs.
As. 1990.
VERTEX 49
P e rcia, Marcelo: “ Notas para pensar Lo
Grupal, Lugar Ed. Bs.As.1991.
VERTEX 50

Complejidad de los espacios institucionales y trayectos delos objetos psíquicos


Complejidad de los espacios
institucionales y trayectos de
los objetos psíquicos
René Kaës
I. LA NOCION DE ESPACIO INSTITUCIONAL. SU COMPLEJIDAD
La institución. La defino como el orden por el cual se funda un
colectivo con el objetivo de realizar una tarea útil, necesaria para el
funcionamiento social: reproducción de la vida, educación, salud,
trabajo, defensa colectiva, sistemas religioso y cultural, basados en
representaciones compartidas. La institución es un colectivo instituido,
organizado y legislado en el campo de las relaciones sociales.
Somos cuidadores, administradores, docentes, en ese orden.
Toda institución está dotada de normas de organización, regulación,
transformación y transmisión. C. Castoriadis (1975) identificó
dos movimientos antagónicos en la institución, el movimiento
impulsado por el deseo instituyente, innovador, y el orden instituido
contra el que choca. Se trata de una dialéctica que asegura la
vida de las instituciones en su conflictualidad esencial entre orden
y transgresión. El orden está reglado por lo Jurídico, genera relaciones
de poder-política-organización, jerarquía, cultura, economía.
Otro sociólogo, E. Goffman (1961), mostró que toda institución incluye
una vertiente autoritaria, en la medida en que ejerce una presión
coercitiva sobre los individuos que la componen, allí donde
asume la totalidad del espacio y del tiempo y asigna a cada uno a la
realización de una tarea parcial y única.
Quisiera extraer de esta primera aproximación, tres proposiciones
que serán útiles para nuestra reflexión:
1º La institución es una organización compleja en la que intervienen
entre sí diversos órdenes de realidad. Entre estos órdenes de
realidad, se halla la realidad psíquica que se forma en la institución
Psicoanálisis APdeBA - Vol. XXVI - Nº 3 - 2004 655
656
RENE KAES
y las funciones psíquicas con que cumple: por ejemplo, satisfacción
de deseos inconscientes, identificaciones, apuntalamientos
narcisísticos, ideales, etc.
2º La tarea primaria de la institución es aquella que asegura la
identidad de la institución. Existimos y mantenemos lazos con la
institución y con los otros en la institución, según estamos definidos
en la relación con la tarea primaria de la institución: cuidar,
administrar, producir, formar, etc… Las investiduras y las contrainvestiduras
de la tarea primaria son elementos de la realidad psíquica
común, compartida, conflictiva. En la institución, somos sujetos
“parciales”.
3º Si existe una realidad psíquica de (en) la institución, existe
una fuente de placer y de sufrimiento para sus miembros. Placer y
sufrimiento están ligados a las dimensiones organizacionales de la
institución, y más específicamente a la realidad psíquica producida
por la institución. Placer del cumplimiento de la tarea primaria, sostenida
por las fantasías inconscientes y los ideales, sufrimiento asociado
al incumplimiento del encuadre o al no-reconocimiento de la
capacidad de sus sujetos, etc.
1º Complejidad, ensamblaje y transferencias de los niveles de la
realidad en la institución
En La institución y las instituciones (Kaës, R., 1987), subrayé
que la institución es una organización compleja en la que intervienen
diversos órdenes de realidad: socio jurídico, político, económico,
cultural y psíquico. La institución liga, junta y procesa formaciones
y procesos heterogéneos. Por ejemplo una institución hospitalaria
está organizada según ensamblajes de estructuras internas:
servicios, administración, grupos de profesionales funcionales y jerarquizados,
grupos o talleres terapéuticos, etc. Está inserta y encuadrada
por las instituciones paralelas: organismos de tutela, otras
instituciones de cuidados, asociaciones de enfermos, padres y familia
de enfermos, etc. Supongo que en cada uno de estos componentes
funcionan lógicas y objetivos diferentes.
La multiplicidad de niveles lógicos, la variedad de registros y de
formas de la vida psíquica que se desarrollan en ella están dispuestos
de manera de producir dos tipos de efectos:
1º Efectos de desplazamiento o de transferencia entre lo que se
juega en un nivel particular de la institución: por ejemplo en un
657
COMPLEJIDAD DE LOS ESPACIOS INSTITUCIONALES...
paciente, el grupo de enfermeras o un servicio, y lo que concierne
al nivel del conjunto institucional. Todos saben que una crisis de
angustia aguda en un paciente puede expresar un conflicto no elaborado
de los cuidadores, y adquirir el valor de un síntoma significativo
para el conjunto del servicio o una parte de él. Este desplazamiento
puede no tener relación directa alguna con el funcionamiento
del servicio, sino solamente desplazarse y ser depositado. Lo propio
de los pacientes psicóticos es depositar y difractar sus cargas de
angustia y sus objetos fragmentados, ya sea para protegerse o atacar,
en los lugares psíquicos adecuados para recibirlos. ¿Cómo distinguir
la especificidad de cada nivel de la realidad, el desplazamiento
y la difracción de un síntoma y las transferencias de objeto,
afectos y sentidos entre los distintos niveles?
2º Efectos de confusión de los niveles o de clivaje entre estos
niveles, con efectos de paradoja en primer lugar: por ejemplo, lo
que sucede en un servicio es confundido con lo que sucede en la
institución en su conjunto.
Estos desplazamientos y transferencias de niveles de la realidad
es lo que torna compleja la inteligibilidad de los fenómenos institucionales.
La capacidad de reconocer niveles relativamente heterogéneos
de la realidad, pero también las interferencias entre estos
diferentes niveles de lógica, abre en las instituciones espacios diferenciados.
2º La tarea primaria de la institución asegura la identidad de la institución
y hace de sus miembros sujetos “parciales”
La tarea primaria de la institución asegura la identidad de la
institución. Define y delimita un lugar (un adentro/afuera), una economía
de investiduras, una dinámica de los conflictos y sus modalidades
de resolución. La tarea primaria es también una fuente de
identificación que refuerza en los miembros el sentimiento de pertenencia
a un conjunto, una profesión, saberes, ideales, etc..., pero
también la seguridad que no pertenecen a otro universo: los locos
son los que son cuidados. Evidentemente, esta proximidad de la
pertenencia y la no-pertenencia crea zonas de perturbación y conflicto.
Suscita dispositivos de distinción, protección y diferenciación,
contra los riesgos de contaminación, tanto como las transferencias,
desplazamientos y depositaciones tienden a abolir los límites,
los espacios diferenciados.
658
RENE KAES
El objeto de la tarea primaria no es idéntico en todas las instituciones.
Según se trate de objetos inanimados (producción de automóviles)
o de objetos animados (formación o cuidado de la salud
de seres humanos), las zonas de sufrimiento tienen caracteres específicos
de esta tarea, según se trate de un tipo de objeto inanimado o
animado, y entre éstos, seres humanos en crecimiento o en sufrimiento,
dañados y cercanos a lo inanimado. Los precipitados identificatorios,
las investiduras pulsionales, la imagen de sí en la mirada
del otro no son totalmente los mismos cuando se enseña y cuando
se cuidan seres cuya vida psíquica está desorganizada, amenazada
y errática.
Así, en las instituciones de cuidados, el deseo y el poder de reparar
y cuidar convocan también al deseo y el poder de destruir y
hacer morir. Hay allí un nudo de conflictos fundamentales: entre el
deseo y lo prohibido, entre el deseo y el poder, entre la corriente de
las fuerzas de vida y la de las fuerzas de muerte. Según se dirima
esta conflictualidad, será determinada la estructura de la institución,
la consistencia de la realidad psíquica que se despliegue en
ella y el trato dado a los pacientes. Efectivamente, una parte de la
actividad psíquica en las instituciones es utilizada para elaborar este
conflicto, otra para reprimirlo, otra para negarlo o intentar borrarlo.
Pienso que es necesario reconocer y asumir el conflicto para poder
cuidar.
Pero, lo subrayo, cuidar es una tarea que recibe investiduras y
representaciones psíquicas y sociales, que pueden estar en relación
de solidaridad o de disyunción con la institución cuya tarea es la de
cuidar. ¿Qué sucede cuando la institución puede o no puede asegurar
sistemas de protección contra los aspectos peligrosos de la realización
de la tarea primaria? ¿O cuando desarrolla tareas subsidiarias
en exceso (la administración se hace burocrática) o en forma
desviada (las actividades paralelas sofocan a la tarea primaria)?
La noción de tarea primaria, sea cual fuere la institución, define
un sujeto parcial, que existe en el espacio institucional solamente
en la modalidad en que está en relación con la realización de la
tarea. Cómo establecer el vínculo entre el sujeto parcial, funcional,
que conoce la institución, y el sujeto global, singular que, en el caso
de las instituciones terapéuticas o formadoras de la humanidad,
compromete toda su subjetividad. Hay allí una fuente de sufrimiento
inherente al hecho institucional, en un mundo en que división del
trabajo y parcialización del sujeto coinciden para que una sirva a la
659
COMPLEJIDAD DE LOS ESPACIOS INSTITUCIONALES...
otra. Estas cuestiones nos conducen a nuestra tercera reflexión introductoria.
3º Complejidad de la realidad psíquica en la institución
Formulo la hipótesis que todas las actividades y todas las relaciones
que se despliegan en el espacio institucional están en una
relación más o menos estrecha con fantasías inconscientes, angustias
arcaicas (lo más frecuente), conflictos neuróticos entre deseos
y defensas, relaciones de objeto más o menos elaboradas, apuntalamientos
narcisísticos más o menos asegurados, a menudo tratados
de manera demoledora.
La realidad psíquica en el campo institucional no es homogénea.
Si bien está hecha de la misma materia prima, no se articula de
la misma manera en el nivel del sujeto singular (el paciente, el cuidador,
el administrador, que, según he dicho, son aquí sujetos parciales),
y en el nivel del grupo de pacientes, del equipo de cuidadores
y del conjunto institucional.
En la institución, una parte de la realidad psíquica está constituida
por las investiduras pulsionales y representaciones inconscientes
de la relación con la institución y de los vínculos institucionales.
He subrayado que entre estas investiduras, son particularmente importantes
las que conciernen a la tarea primaria, en la medida en
que la tarea primaria define la identidad de la institución y una parte
de la de sus miembros. Esta dimensión de la realidad psíquica
asociada a la tarea primaria está constituida por las investiduras que
esta tarea recibe, representaciones y mecanismos de defensa asociados
a ella.
Corresponde prestar una particular atención a las formaciones y
procesos que constituyen los espacios psíquicos comunes y compartidos
propios de los conjuntos institucionales. Toda institución
requiere, produce y gestiona espacios de este tipo. Son los espacios
de las alianzas inconscientes, de las defensas comunes, los contratos
narcisísticos y pactos comunes (pactos denegativos, denegaciones
compartidas). Estas formaciones psíquicas comunes son la consistencia
de la realidad del lazo institucional, en su funcionamiento
nace una parte del sufrimiento psíquico pero es también en estas
formaciones que puede evacuarse.
En las instituciones, una parte considerable de las investiduras
psíquicas está destinada a hacer coincidir, en una unidad imagina660
RENE KAES
ria, esos órdenes lógicos diferentes y complementarios, a fin de hacer
desaparecer los conflictos que contienen. Las instituciones alientan
la ilusión de la coincidencia a fin de mantener el sentimiento de
cohesión de los lazos y de la tarea primaria. Pero al hacerlo contribuyen
también a mantener la negación del sufrimiento psíquico en
ellas.
II. ¿COMO CALIFICAR UN SUFRIMIENTO PSIQUICO DE ORIGEN
INSTITUCIONAL?
La complejidad de los niveles lógicos de la institución y de la
realidad psíquica que la atraviesa y la naturaleza de la tarea primaria,
tienen una incidencia directa sobre el sufrimiento psíquico de
origen institucional. El entrecruzamiento de varias fuentes de sufrimiento
en la institución es uno de los mayores problemas con que
tenemos que arreglárnosla cuando intervenimos para ayudar a un
equipo a elaborar una crisis. Tenemos que enfrentar interferencias
complejas provenientes de las maneras de defenderse contra estas
fuentes de sufrimiento.
El sufrimiento psíquico de origen institucional
¿Cómo calificar este sufrimiento que, decimos, es de origen institucional?
Distingámoslo en principio del sufrimiento ligado a la
vida misma. Este es inherente a la división del sujeto, a la distancia
entre el objeto y el deseo. Es la consecuencia de las restricciones,
renuncias, obligaciones, desilusiones que acompañan todo vínculo
con otro, con más de un otro. Como lo dije, este sufrimiento puede
estar desplazado sobre una representación que tiene un origen institucional.
Pero no necesariamente tiene un origen institucional, ya
que la institución gestiona otros sufrimientos, además de los que se
suscitan inevitablemente por los lazos que organiza y por las investiduras
que requiere (Kaës, R., 1996).
El rasgo más corriente del sufrimiento de origen institucional es
que es producido por un mal funcionamiento de la institución misma:
por ejemplo, su organización instaura una distancia insuperable
entre la tarea, la formación que exige y los medios disponibles
para realizarla. Los cuidadores sufren porque no son reconocidos
en su calificación, su necesidad de formación, los medios de traba661
COMPLEJIDAD DE LOS ESPACIOS INSTITUCIONALES...
jo que necesitan, etc… sufren en sus relaciones con el trabajo, por
el hecho de la institución.
El rasgo más específico del sufrimiento institucional está ligado
a la tarea primaria, y en las instituciones de cuidados psíquicos, en
el contacto con la enfermedad mental, con la locura, la psicosis.
Voy a examinar este segundo aspecto del sufrimiento institucional.
Algunos procesos institucionales generadores de sufrimiento psíquico
La inversión del objetivo terapéutico
Un camino abierto por J. Bleger (1970), I. Illich (1970) y P.-C.
Racamier (1970) permitió comprender que las instituciones de cuidados
están sometidas a un proceso de inversión de su objetivo terapéutico.
Llamo desvío institucional al hecho de que una institución
cuya tarea es de cuidar termine por desviarse de sus objetivos
y su funcionamiento para transformarse en una institución de nocuidados
y aun de anti-cuidados. Esta derivación y este desvío respecto
de la tarea primaria de la institución no están ligados solamente
a la ambivalencia pulsional que se puede detectar en las oposiciones
cuidar-enfermar o formar-deformar.
El desvío que describo está en el centro de los procesos dinámicos
y económicos que caracterizan a cada institución de cuidados:
lo que está en sufrimiento en la institución de cuidados psíquicos
siempre se halla en estrecha relación con el conflicto inconsciente
y las investiduras antagonistas movilizadas por la fantasía del cuidado
y de la actividad de cuidar. Este es el conflicto que, cuando se
hace inmanejable, motiva una demanda de intervención sobre la
perturbación del trabajo psíquico en el equipo de cuidadores. Trabajando
sobre lo que produce sufrimiento, estamos confrontados a
lo que funda el cuidado, y a lo que conduce a poner el propio sufrimiento
psíquico en contacto con el del otro. Dicho de otro modo:
porque la capacidad de cuidados está funcionando es que está en
crisis, que hay sufrimiento en la institución.
El incremento patológico por la institución
Entre las dos guerras, se vio que algunas patologías podían reforzarse
o crearse entre los pacientes y entre los cuidadores por las
enfermedades de la institución psiquiátrica. Después de la Segunda
Guerra Mundial, se descubrió una interacción dinámica entre la es662
RENE KAES
tructura psicótica y las respuestas institucionales: la vida en el asilo
complica, duplica o agrava el curso de una psicosis en la medida en
que los cuidadores se organizan inconscientemente en función de
los conflictos psíquicos de sus pacientes. Las instituciones promueven
formas de respuesta organizadas colectivamente, frente a las
transferencias masivas y múltiples de los pacientes y frente a las
angustias que movilizan en curadores, padres y parientes.
El mimetismo patológico
Bleger describió de qué manera las instituciones psiquiátricas,
cuya tarea es precisamente atender la patología mental, tienen tendencia
a adaptarse organizándose según la misma y que contrariamente,
la conservan y perennizan. Lo que llamo mimetismo patológico
es el resultado de una relación paradojal entre la institución,
los cuidadores y los pacientes. Se trata de enfermarse para no estar
enfermo. El enfermo mental se organiza en el medio terapéutico
hospitalario (a partir de sus perturbaciones y su sufrimiento, sus
mecanismos de defensa) para depositarlos, difractarlos y repetirlos.
Diría que organiza el medio según sus necesidades, tanto más
fácilmente en la medida en que el medio tiene interés en prestarse
para luchar contra la angustia suscitada por las depositaciones
psicóticas. Hay allí efectos de espejo o identificaciones proyectivas
cruzadas. Estos efectos inducen clivajes, discontinuidades terapéuticas,
inversiones de los objetivos y de los procesos terapéuticos.
Cuando la institución se escinde o se cliva, según el modo mimético
de las defensas psicóticas, cuando produce organizaciones
impersonales, deficitarias en investiduras libidinales y en comunicación,
la institución no es más que un lugar donde los pacientes
son maltratados. ¿Cómo podría organizarse la institución para luchar
contra el hospitalismo psiquiátrico?
Tuvimos un acceso más sutil a estas formas de sufrimiento
psíquico en las instituciones de cuidados, cuando las instituciones
de cuidados psiquiátricos se organizaron para obtener una
ventaja terapéutica de estos procesos de difracción y depositación
del sufrimiento psíquico y de sus objetos en diferentes lugares
contenedores, repartidos en el conjunto de la institución.
La asunción de la responsabilidad múltiple por parte del equipo,
la distribución de las “partes” enfermas y sanas de la personalidad
en el conjunto de la institución, con las diferenciaciones
663
COMPLEJIDAD DE LOS ESPACIOS INSTITUCIONALES...
necesarias, requirieron de parte de los cuidadores un trabajo enorme
de contención y de pensamiento productor de ligaduras. Es
un trabajo muy exigente, iatrogénico y desbordado sin cesar si
los equipos no están bien sostenidos, contenidos y pensados por
el conjunto institucional. La cuasi-totalidad de las manifestaciones
depresivas y persecutorias en las instituciones es el resultado
de esta falta de cuidados psíquicos necesarios para los cuidadores.
Cuando esta carencia se agrava, comienza a funcionar en
la institución un sistema de defensa colectivo contra la depresión
de cuidadores y pacientes.
III. TRAYECTOS DE LOS OBJETOS PSIQUICOS EN LA INSTITUCION
Quisiera ahora hablar de los trayectos de los objetos psíquicos
en una institución de cuidados psiquiátricos: cómo circulan, y cómo
se conectan o se aislan. Partiré de una situación clínica.1
Se trata de un equipo de cuidadores en un hospital de día que
funciona como unidad de cuidados psiquiátricos destinados a adultos.
Mantuve durante varios años una escucha semanal de estos
cuidadores, asistiéndolos en la elaboración de su práctica.
La secuencia que aporto tiene lugar luego de algunos años de
funcionamiento, en un momento en que el equipo se siente angustiado
frente al vencimiento del término para una redefinición de su
proyecto terapéutico. Los resultados parecen ser positivos, pero
desde hace varios meses nada funciona bien, las crisis se suceden
sin interrupción, sin que se pueda pensar su dinámica: todo sucede
como si nadie tuviera control sobre nada.
Durante varios meses, una reivindicación violenta contra el médico
jefe se había nutrido con todos los motivos utilizables, su autoridad
era cuestionada y a la vez reforzada por la idealización constante
de que era objeto, mientras sectores enteros de la vida cotidiana
parecían haber regresado a una especie de anarquía en las relaciones
entre los cuidadores: se disputaban la “propiedad” de los
pacientes, cada uno reivindicaba la supremacía de su capacidad terapéutica,
desacreditando a todos los demás. Luego, durante el período
que precede a la sesión de la que nos ocuparemos, los cuida-
1 Expuse y analizo esta situación en detalle en Sufrimiento y psicopatología de los lazos
institucionales (1996), Paidós.
664
RENE KAES
dores manifiestan un abatimiento profundo, apatía o estupor que
son sucedidos por momentos de intensa actividad. Los reproches
dirigidos al médico jefe cambian de objeto y de tono: él acapararía
a todos los pacientes y todos los resultados positivos deberían
atribuírsele. Todos dicen sentirse muy mal en sus relaciones, a menudo
hurañas, con los pacientes y entre ellos: varios cuidadores
tienen ganas de irse, su trabajo les disgusta.
La sesión comienza, como a menudo desde hace meses, con un
silencio prolongado y pesado; cada uno mira a los otros furtivamente
y mete la cabeza hacia adentro, hacia “el vacío de su pensamiento”,
dirán algunos. Un enfermero pregunta, muy agresivo, si
se van a continuar durmiendo de ese modo, mientras los pacientes
sufren. “Porqué continuar” comenta el psicomotricista, en una actitud
depresiva que mantiene desde hace algunas sesiones, “no estamos
más en un hospital de día sino de noche, dormir es el régimen
diario desde hace más de quince días, todo el mundo duerme, como
en el servicio de crónicos”. “Hay demasiados pacientes, verdaderamente
demasiados, se queja un enfermero, y hay algunos que harían
bien en desaparecer!”.
La violencia de este deseo de muerte, que apunta tanto al médico
jefe como a los pacientes, refuerza el silencio, se acurrucan en
su burbuja. Hago notar que desde hace algún tiempo hay ausencias
frecuentes en las sesiones. El enfermero que se había manifestado
preocupado por los pacientes confirma, hubo dos abandonos entre
los cuidadores: “colegas, con los que no se puede contar, que desaparecen
verdaderamente bajo diferentes pretextos, y hay otros que
esquivan el bulto al punto que ponen nerviosos a los pacientes”.
Varios miembros del equipo comentan que en la víspera uno de
ellos le dio una cachetada a una cuidadora. Pregunto qué sucedió
entonces en el equipo. Me responden que contrariamente a la regla
habitualmente aplicada, el acting no fue sancionado, no hubo exclusión
temporaria del agresor. Pregunto la razón de esta derogación.
“Nadie intervino, me dicen, nos sentíamos verdaderamente
mal, paralizados, en todo caso desprotegidos y vagamente culpables
por lo que acababa de suceder”. Más tarde, dirán que no pudieron
hacer otra cosa que dejar hacer.
El silencio se restablece y el marasmo se prolonga en el equipo,
algunos cuidadores se van de la sala temporariamente sin decir nada,
luego regresan bastante rápidamente. Hago notar estas partidas actuales,
aquí y ahora, recuerdo las “desapariciones” que habían men665
COMPLEJIDAD DE LOS ESPACIOS INSTITUCIONALES...
cionado, el acting, el silencio, los silencios, los deseos de muerte.
Los miembros del equipo están aliviados cuando digo algo a propósito
de esas desapariciones, pero constatan que no tienen pensamientos
relacionados con el tema, que es el vacío; no pueden asociar
nada cuando menciono los “deseos de muerte”. Renuncio a
insistir en ese punto tan delicado y les pregunto si alguna otra escena
captó su atención, o que podría venirles a la memoria, aclararía
lo que sucede en este mismo momento, con las salidas de la sala, y
quizás lo que sucedió con la cachetada.
En seguida aparece, con un cierto efecto de sorpresa, un episodio
olvidado por varios de ellos: tres semanas antes, los pacientes
organizaron una especie de ceremonia de casamiento entre una paciente
que impone un poco las reglas y un paciente muy sumiso,
con el acuerdo de algunos cuidadores: habían aceptado la idea, pero
con la condición que se tratara de un juego. Cada uno subraya el
aspecto muy espectacular de la “ceremonia”, pero también el hecho
que no se trataba para nada de un juego, ya que los interesados
manifestaron de entrada su intención de “juntarse”. A continuación
hubo excitación y perturbación, y la ceremonia se transformó en
una mezcla inquietante de caricias y golpes entre los dos “novios”.
Luego súbitamente la novia desapareció, y se la buscó durante una
buena parte de la jornada. Luego de lo cual, no se prestó más atención
a lo sucedido ese día.
Señalo que el asunto es una desaparición, y que se trata de la
novia. ¿Les sugerirá algo esto? Los participantes vuelven sobre
el inicio de la sesión: las desapariciones deseadas relativas a ciertos
pacientes, la idea que el médico jefe quizás estaría ausente
durante esta sesión, las desapariciones actuadas en el curso de la
sesión.
Un enfermero dice entonces que la desaparición de la novia le
recuerda la desaparición violenta de la pareja que estuvo en el origen
de la institución. El hombre había muerto en un accidente poco
tiempo antes de la creación del hospital, la mujer, que había sido
elegida por el fundador para secundarlo, se había ido a partir de la
apertura de la unidad de cuidados sin dar razones, y nadie había
tenido noticias durante mucho tiempo. Estas dos muertes habían
sido silenciadas y los más jóvenes no sabían nada.
El retorno de esos fantasmas, en conjunto con sus fantasías de
muerte del médico jefe y de los pacientes (sus objetos envidiados)
deprimirá todavía a los cuidadores durante algunas sesiones. Pero a
666
RENE KAES
continuación, el trabajo de elaboración seguirá el curso siguiente:
durante una sesión, les digo que aun siendo probable que los pacientes
sufran por la falta de compromiso de los cuidadores, por sus
diversas maneras de desaparecer, ellos, los cuidadores, no sufren
menos que los pacientes. Me parecía evidente que debía primero
reconocerles su propio sufrimiento. Mientras esto no fuera reconocido,
las directivas superyoicas en el sentido de despertar y estar
activos para reelaborar el proyecto terapéutico no tenían otros efecto
que reforzar su apatía, es decir, su protección contra el sufrimiento.
Había que reconocer también su necesidad de repliegue
durante el sueño. El término de sueño que utilizo será retomado por
varios de ellos para evocar el “último sueño” del fundador y el silencio
de la co-fundadora.
Después que esto fue dicho y entendido, fue también posible hablar
de las dos escenas que los cuidadores habían desarrollado, sin
poder ni pensar ni actuar conforme a su práctica habitual: la escena
de la cachetada y la del casamiento. La mayoría de ellos manifestarán
su fascinación frente a estas dos escenas, su estupefacción frente
a la desaparición de la “novia” y la parálisis de su pensamiento. Les
propuse la idea que el interés de cada uno, al menos de varios, era
quizás, en ese momento, dejar que se despliegue una cierta masa de
significación en cuanto a una escena para ellos angustiante pero fascinante,
es decir, atractiva y repulsiva. Podían hacer comenzar a funcionar
simultáneamente, por la inercia de las defensas, dispositivos
de ocultamiento del sentido de estas escenas. Todos confirmaron que
se habían sentido inexplicablemente impedidos de sancionar la cachetada,
así como no habían estado en condiciones de despegar el
juego del valor ritual que la ceremonia estaba tomando realmente:
todo había sucedido como si hubiesen estado esperando un ataque,
quizás la sanción de una verdadera-falsa promesa de matrimonio, de
la que eran los testigos y destinatarios.
En el momento de redefinir el proyecto fundador, esta transformación
de la escena de la fundación, fijada en el silencio mantenido
durante mucho tiempo, acerca de un origen teñido de muerte y
desaparición, en un escenario portador del sentido de su profundo
desconcierto, de su incertidumbre de haber sido deseados, hacía
ahora inteligible su conducta: habían dejado que se pusiera en escena
el enigma del origen borrado, para poder disponer de las referencias
del sentido. La proximidad con el sentido inaceptable los
hundía en el marasmo y la confusión.
667
COMPLEJIDAD DE LOS ESPACIOS INSTITUCIONALES...
El análisis pudo ser conducido desde lo que los pacientes
actuaban, al equipo de los cuidadores, más precisamente a algunos
de ellos. Seguramente, cada uno tomaba parte en esos actings por el
beneficio que obtenía por su propia cuenta, del mismo modo que
los cuidadores los dejaban desarrollarse, encontrando cada uno su
interés, asociado al de los otros. Sin embargo, una idea permitió
precisar la dimensión de esta alianza, una vez que ésta se hizo suficientemente
preconsciente: lo que los pacientes actuaban por su
propia cuenta estaba destinado también a hacer una demanda de
sentido a los cuidadores. Esta idea permitió comprender porqué éstos
se resistían a escuchar a los pacientes: los segundos esperaban de
los primeros que se comprometan de nuevo en el contrato terapéutico
que los “ponía de novios” juntos. Era necesario comprender lo
que había puesto en peligro la confianza.
Este momento de trabajo con el equipo se prolongó sobre este
núcleo de problemas durante algunos meses más. Durante el curso
de este trabajo, el análisis de sus transferencias sobre mí permitió
despejar lo que sostenía su violencia contra el médico jefe, sustituto
usurpador de la pareja de los orígenes. Se trataba de regresar a
ese momento en que el acto de fundación se había, de cierta manera,
des-simbolizado y se había encontrado retenido en la repetición
de la escena asesina de los orígenes: esto tornaba incomprensible
qué estaba en juego en toda esta fase de violencia anarquizante, en
la medida en que se condensaban el deseo de muerte del usurpador,
pero también la de toda figura de padre, y la búsqueda desesperada
de un tótem capaz de restablecer el orden simbólico y el pacto entre
hermanos. Fue solo al término de este análisis que se pudo develar
lo que permanecía ignorado de su demanda inicial respecto a mí:
yo debía refundar la institución y permanecer con ellos para toda la
eternidad. Después de lo cual pudimos separarnos.
Elementos de análisis
Varios niveles de lectura son posibles.
La falta de representación del origen. Las exigencias de trabajo
psíquico que por su deficiencia acarrean sufrimientos psíquicos en
los cuidadores y en los pacientes, pueden ser referidas al déficit del
trabajo de la representación del origen: el replanteo del proyecto
terapéutico choca con la potencia de muerte que había marcado el
nacimiento de la institución, sobre el pasado silenciado mantenido
668
RENE KAES
así por los primeros cuidadores, que regresa en la escena de la institución,
en búsqueda de sentido.
Dejar que tome forma una representación tolerable del origen,
es dejar que se representen cada uno en este espacio psíquico inicial
del que forma parte, del que obtiene sus referencias identificatorias.
El sufrimiento narcisístico de los cuidadores encuentra en
este desfallecimiento su punto de fuga infinito: su narcisismo no
puede apuntalarse sobre los “sueños de deseos irrealizados” (Freud
S., 1914) de los fundadores, que han abandonado brutalmente el
espacio en el que tenían que constituirse para ser reconocidos y
reconocerse miembros de la unidad de día, formando parte de un
contrato que sostendría su proyecto.
El retorno hacia la horda y las fantasías de asesinato. He subrayado
los movimientos de retorno hacia la horda, bajo el imperio de la
repetición del asesinato del padre de los orígenes por parte del usurpador
que encarnaba el médico jefe, en quien los cuidadores proyectaban
el mismo deseo. Aquí resulta deficitaria aún la actividad simbolizante
que habría podido hacer posible la mutación de la horda en
grupo-institución.
El trayecto de los objetos psíquicos en la institución. Este nivel
de análisis puede aclararse a través de la problemática de la transmisión
y del desplazamiento.
En la actualidad, esta problemática se ha ampliado considerablemente:
el concepto de lazo intergeneracional y transgeneracional
permite describir los principios y modalidades de transmisión
de vida y muerte psíquicas entre las generaciones y a través de
ellas.
Dos cambios radicales modificaron la problemática y el tratamiento
de los problemas intergeneracionales. El primero introdujo
la hipótesis de la pulsión de muerte, y más allá del principio de
placer, la cuestión de la repetición y del traumatismo inelaborable.
El segundo es consecutivo a los descubrimientos clínicos de la
psicosis y su tratamiento, del psicoanálisis de niños y de los enfermos
psicosomáticos. Introdujo las categorías de lo Negativo, lo irrepresentable
y lo intransmisible.
Paralelamente a estas investigaciones, la renovación de los dispositivos
del trabajo psicoanalítico (psicodrama psicoanalítico, análisis
y psicoterapia psicoanalítica de grupo, psicoterapia familiar
psicoanalítica) jugó un papel decisivo. Estos dispositivos nos permitieron
pensar con nuevos conceptos lo que se transfiere y se trans669
COMPLEJIDAD DE LOS ESPACIOS INSTITUCIONALES...
mite del espacio psíquico de un sujeto al espacio psíquico de otro
sujeto, o de más de un sujeto, y en el espacio intersubjetivo que se
construye a partir de sus vínculos. Lo que se transmite, son esencialmente
configuraciones de objetos psíquicos, es decir objetos
equipados con vínculos a los que cada sujeto precede. Lo que se
transmite y constituye la prehistoria del sujeto, no es solamente lo
que sostiene y asegura, en positivo, las continuidades narcisísticas
y objetales, el mantenimiento de los vínculos intersubjetivos, las
formas y los procesos de conservación y de complejización de la
vida: ideales, mecanismos de defensa neuróticos, identificaciones,
pensamientos de certeza. Un carácter notable de estas configuraciones
de objetos de transmisión es que están marcados por lo negativo.
Lo que se transmite es lo que no pudo ser contenido, lo que
no se retiene, no se recuerda, no encuentra inscripción en la psiquis
de los padres y viene a depositarse o enquistarse en la psiquis de un
niño: la falta, la enfermedad, el crimen, los objetos desaparecidos
sin huella ni memoria, para los que no pudo realizarse un trabajo de
duelo.
Resulta que la problemática de la transmisión no se organiza solamente
como la de los significantes y los deseos preformados y deformados
que nos preceden, sino como la de los significantes congelados,
enigmáticos, rudimentarios, sobre los que no se operó un trabajo de
simbolización. El objeto de la búsqueda no es solamente la continuidad
de la vida psíquica, sino las rupturas, las fallas, los hiatos no pensados
e impensables, el arrasamiento de los objetos de pensamiento, los
efectos de la pulsión de muerte. Son tales configuraciones de objetos y
de sus lazos intersubjetivos las que son transportadas, proyectadas, depositadas,
difractadas en los otros, en más de otro, en las parejas, las
familias, los grupos y las instituciones.
BIBLIOGRAFIA
BLEGER, J. (1970) “Le groupe comme institution et le groupe dans les
institutions”. En: R. Kaës R. Pinel J.-P. et al., Souffrance et psychopathologie
des liens institutionnels, Paris, Dunod.
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du Seuil.
670
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Amorrortu editores. Buenos Aires, Argentina.
GOFFMAN, E. (1961) Asiles. Paris, Les éditions de Minuit.
ILLICH, I. (1970) Une société sans école. Paris, Les éditions du Seuil.
KAËS, R. (1987) “Réalité psychique et souffrance dans les institutions”. En
R. Kaës, E. Enriquez et al.: L’institution et les institutions. Études
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 (1996) “Souffrance et psychopathologie des liens institués. Une
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 (1997) “L’intérêt de la psychanalyse pour traiter la réalité psychique de/
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 (1997) “Les rapports entre psychanalyse et institution en France”. En R.
M. Chiesa et R. Hinshelwood (éditeurs), Institutions, Anxieties and
defences: towards a psycho-analytic social psychology, London,
Routledge.
RACAMIER, P.-C. et collab. (1970) Le psychanalyste sans divan. La
psychanalyse et les institutions de soin psychiatrique, Paris, Payot.
Traducido por Mónica Serebriany.
René Kaës
32 Cours de la Liberté
Lyon 69003
Francia

“CLIMA GRUPAL Y EFICACIA DE LA DINAMICA DE GRUPOS COMUNITARIOS.


"CLIMA GRUPAL Y EFICACIA DE LA DINAMICA DE GRUPOS COMUNITARIOS.
UN ESTUDIO EXPERIMENTAL"

Miriam Azpiri Lejardi
Mª Angeles Becerro Rodríguez
Fernando Mediavilla Serrano
(Hazkunde, Instituto para la promoción
de la salud mental. Bilbao)
INTRODUCCION
A continuación presentamos la elaboración teórica y empírica del trabajo llevado a cabo en los V Talleres de la Asociación Española de Psicodrama celebrados en Salamanca los días 14, 15 y 16 de noviembre y que llevaba por título "El papel del director psicodramático como analista social en la prevención de drogodependencias".¡Error! Marcador no definido.
Como ya expusimos, nuestro propósito es aplicar la metodología científica para demostrar de un modo experimental la posibilidad de modificar el clima del grupo para hacerlo más eficaz, creando una matriz grupal que garantice la comodidad, seguridad y confianza de sus miembros. Para lograrlo, utilizamos técnicas de caldeamiento inspiradas en la Teoría de la Espontaneidad para el Desarrollo Infantil de Moreno (1974).
Tal como analizaremos más adelante, la influencia positiva de un clima grupal de este tipo, puede deberse a que la discusión está centrada en la solución de un problema específico que se le plantea al grupo. Sus miembros no se juegan la definición de las relaciones que mantienen entre sí, y, en consecuencia, pueden centrarse más cómodamente en los aspectos del contenido. Dicho de otra manera, los miembros del grupo diferencian claramente el "ser" del "hacer".
Ni la hipótesis ni la técnica son nuevas y de hecho guían con éxito algunos momentos de las intervenciones que todos realizamos en nuestra práctica profesional. Lo que consideramos que puede ser más novedoso en nuestro trabajo, es el propósito de someterla a prueba experimental utilizando para ello el método científico.
La idea de hacerlo, surge de nuestro interés por sistematizar al máximo las intervenciones que realizamos y al mismo tiempo de evaluar el grado en que logramos los objetivos que en cada caso nos proponemos. Los miembros que componemos Hazkunde compartimos el deseo de economizar esfuerzos sin restar eficacia a nuestras intervenciones. También hay un interés extrínseco al grupo y que está dirigido hacia las Administraciones Públicas, interesadas en contratar programas cuya eficacia haya sido o pueda ser demostrada.